Perú: un muerto y masivo rechazo en las calles debilitan al presidente Merino

La zozobra política en Perú alcanzó este sábado un punto álgido con una nueva y masiva movilización contra el gobierno de Manuel Merino, cuya dura represión dejó un muerto que abona tanto el sólido rechazo a su figura como su cada vez mayor debilidad.

Decenas de miles de peruanos marcharon por calles y avenidas de todo el país en una movilización de rechazo espontánea, coordinada tan solo a través de redes sociales, sin líderes ni portavoces, muy diversa, mayoritariamente joven y con una dominante presencia femenina.

En Lima, la marcha desató crudas escenas de violencia y represión que se saldaron con un fallecido, un joven de 25 años con una herida por arma de fuego en la cabeza, según confirmaron fuentes hospitalarias a la emisora de radio RPP.

Merino, muy duramente criticado y expuesto como el ejemplo de la política que los peruanos quieren desterrar del país y por su pésima gestión de las protestas, tendrá que responder ahora ante una tragedia que sólo servirá para solidificar la masiva oposición en su contra.

Aún sin el joven fallecido, y más allá de los números, esta marcha marca un hito en la vida política del país y ya hubiera supuesto una presión extra sobre Merino, que ha visto también cómo sus aliados en el Congreso que lo auparon a la presidencia comienzan a distanciarse de su Gobierno.

MAYOR FUERZA

La movilización fue, si cabe, mayor que la que el jueves último, y en Lima volvieron a verse las mismas imágenes de apoyo masivo a las protestas en la céntrica plaza San Martín, donde se congregaron más de 15.000 personas a las que añadir varios miles más que marcharon en otros lugares de la capital.

Tal y como en ocasiones anteriores, hubo graves disturbios en el entorno de la sede del Congreso de la República, protegido por un muro de policías, con disparos de perdigones y bombas de humo.

Uno de esos disparos fue el que causó la muerte del joven.

Además, hubo varios heridos, algunos de gravedad, según pudo verse en las transmisiones de televisión y a través de las redes sociales.

A falta de valorar aún el alcance de la represión, que la Defensoría del Pueblo calificó como “uso indebido de fuerza”, todo parece indicar que las escenas vividas en el corazón de la capital peruana tendrán consecuencias para un Ejecutivo muy cuestionado por su manejo con mano dura e intransigente de esta situación.

El carácter descentralizado y acéfalo de la protesta dejó también marchas y concentraciones menores, pero también muy nutridas, en prácticamente todos los distritos de la capital, donde los incidentes brillaron por su ausencia.

En el quinto día consecutivo, que la movilización congregara a un número mayor de personas parece ir en contra de las previsiones del Gobierno, cuyos responsables estimaron que la gente “ya se cansaría” de protestar y que sin embargo acudió en masa pese a la amenaza de represión.

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